Me coge bastante bien. Es pendejo, pero lo que le falta de experiencia y clase lo compensa con un entusiasmo a toda prueba. Sudamos él y yo, y el desgaste físico siempre me hizo bien. Es una pija de tamaño standard, pero linda, y entonces no juego a la remilgada y se la chupo con ganas (ganas no fingidas) y parece que le va a estallar la cabeza cuando se da cuenta de que trago.
Ni tan complicado, ni tan genial.
En casa le pido a Rosa que me prepare el baño y me miro al espejo. Sonrío por primera vez en días. Me lo merezco.
